Katapulting
Esta idea nos anda rondando hace ya algún tiempo.
Consiste básicamente en la construcción de una catapulta humana, donde poder lanzarnos por los aires a modo de hombre bala o algo parecido.
La idea no tendría nada de original si no fuera por que esto lo queremos hacer para que lo pueda hacer todo el mundo y no solo los cuatro colgaos de turno.
Es más, nos gustaría conseguir financiación para poder experimentar y perfeccionar el dispositivo y hacerlo comercial.
En Kalahari llevamos 16 años vendiendo y practicando el puenting como una más de nuestras actividades y durante todos estos años hemos podido comprobar las miles de reacciones y sensaciones sufridas por nuestros clientes.
El puenting no es una tontería, es algo más serio de lo que parece a priori. Quizás sea innecesario, pero una vez cubiertas nuestras necesidades básicas la curiosidad del hombre es infinita y si no que se lo pregunten a a A. J. Haket, el inventor del puenting (o mejor dicho del Bungy jumping) cuando propuso a la gente en Nueva Zelanda saltar desde un puente de 40 metros en el Kavaru river y encima cobrando.
La diferencia entre el puenting y el catapulting y una atracción de feria es principalmente que tú eres quien decide el momento de tomar la decisión y vencer al subconsciente ante el miedo y el millón de fobias que envuelven nuestras vidas. Si no lo haces tú, nadie te empujará ni decidirá por ti. A pesar de saber que no pasará nada.
Eso es lo que buscan los miles de jóvenes y no tan jóvenes que deciden realizar esa experiencia “podré hacerlo o no podré”.
Pues aquí os presentamos algo similar: el katapulting.
Salir volando hasta veinte metros de altura para luego acabar cayendo en una superficie acuática.
El principal obstáculo es la dureza del agua al caer desde semejante altura. Aquí esta el kit de la cuestión. Para ello nos han servido nuestros años de piragüistas de aguas bravas y conocer de primera mano qué es un rebufo. Agua burbujeante que te atrapa contra todo pronóstico y te produce una sensación de ingravidez difícil de describir si nunca has caído en sus fauces, pero donde hasta el más novato ve algo sospechoso.
Conseguir esa densidad en el agua es lo que buscamos para reducir el impacto y poder caer de cualquier forma sin miedo a lesionarse.
Se podría realizar en una piscina, un estanque o en el mismo mar, para ello necesitamos una profundidad minima de 8 metros, el fondo estaría cubierto de tubos con un sistema soplante con pequeños orificios que genere finas burbujas de aire como un yakutsi.
El catapulting provoca una sensación de despegue, un instante de velocidad cero en su cota máxima y una caída vertiginosa hacia la recepción.
No se necesita cuerdas ni arneses ni ningún tipo de complemento extra eres tú ante un nuevo reto.
(necesitamos inversores que patrocinen el invento)






